Diseño de páginas web y ecommerce a la medida. Antes de cotizarte un sitio nuevo reviso el que ya tienes, porque el problema casi nunca es el diseño: es un formulario que no llega, una página que tarda ocho segundos en cargar, o un catálogo que obliga a hacer clic para ver el producto.
Este sitio, medido en Google PageSpeed Insights. Puedes correrlo tú ahora mismo sobre darkviolet-turtle-895047.hostingersite.com y comparar.
Un rediseño toca todo, tarda meses y obliga a volver a aprobar cosas que ya funcionaban. Y cuando termina, muy seguido el sitio sigue sin vender, porque lo que estaba roto seguía roto.
Lo que de verdad detiene una venta suele ser aburrido: el checkout pide seis datos que nadie quiere dar, el diseño responsive se rompe en el teléfono por donde entra más de la mitad de las visitas, o hay un error en la página que detiene todo lo que venía después —incluido el formulario— sin que nadie lo note.
Por eso mi punto de entrada no es una cotización de sitio nuevo. Es una revisión de plomería.
Un formulario que no llega es dinero que ya gastaste en traer gente. Y es la falla que más tiempo pasa sin que nadie la note, porque el sitio se ve perfecto: el visitante escribe, toca enviar, sale el mensaje de éxito, y el correo nunca sale del servidor. Se detecta enviándolo de verdad y rastreándolo hasta el buzón, no mirando la página.
No hace falta saber de tecnología. Con una sola respuesta mala, hay algo que reparar.
¿El texto se corta de lado, o hay que mover la pantalla en horizontal para leer? Ahí se pierde la mayoría de las visitas.
¿Hay que hacer clic para verlo? Cada clic que le pides a alguien antes de enseñarle lo que vendes es gente que se va.
Mándalo de verdad, con un mensaje de prueba. ¿Llegó el correo? ¿A quién le llegó? ¿En cuánto tiempo?
Sin wifi, como lo abre un cliente en la calle. Si tarda más de tres segundos en mostrar algo, estás pagando de más en publicidad.
¿Alguna te salió mal? Eso es exactamente lo que revisa el diagnóstico — y con nombre y apellido, no como impresión.
Las dos, casi siempre. Pero conviene tener claro qué te da cada una, porque no son lo mismo y la diferencia se nota hasta el segundo año.
En un marketplace el catálogo ya tiene tráfico desde el día uno, y eso vale mucho al arrancar. Lo que no te da es el cliente: no es tuyo el correo, no es tuyo el dato de qué compró, y las condiciones —comisiones incluidas— las decide alguien más y pueden cambiar sin avisarte. Lo mismo aplica a vender en TikTok Shop o en Amazon.
Un ecommerce propio empieza sin tráfico y hay que construírselo. A cambio, el cliente, el dato y el margen se quedan de tu lado — y eso es lo que después permite hacerle publicidad a quien ya te compró en vez de pagar de nuevo por alcanzarlo.
La recomendación honesta: si hoy vendes bien en marketplace, no lo apagues. Construye la tienda propia en paralelo y empieza a mover ahí a quien ya te conoce.
| Marketplace | Tienda propia | |
|---|---|---|
| Tráfico desde el día uno | Sí | No, se construye |
| El dato del cliente | De la plataforma | Tuyo |
| Quién fija las comisiones | La plataforma | Tu pasarela de pago |
| Volver a venderle a quien ya te compró | Limitado | Sí |
| Si cambian las reglas mañana | Te enteras | Las decides tú |
Seis etapas. La primera es la que casi nadie hace y la que decide si el proyecto se entrega a tiempo.
Ninguna etapa arranca sin que la anterior tenga un entregable que se pueda mirar.
Qué vendes, a quién, con qué presupuesto. Y del lado técnico: en qué está hecho el sitio, quién administra el correo del dominio, si hay algo encima del hosting y si el acceso que me das incluye el panel completo. Media hora aquí evita semanas después.
Textos, fotos, logos y accesos, con formato exacto y una fecha real. Si algo se atrasa no pasa nada: se recorre esa parte del calendario y te aviso. Lo que no funciona es «cuando puedas», porque entonces el reloj corre contra los dos. Y un solo aprobador con nombre.
Primero una sola sección funcional para aprobar el rumbo. Corregir un concepto cuesta minutos; corregir cinco secciones ya integradas cuesta una semana. Ahí se define la estructura antes de invertir en lo demás.
El sitio se arma en la plataforma que resuelva tu caso y se optimiza hasta que las métricas de Core Web Vitals pasen: imágenes, caché, hosting y código. No entrego sitios lentos, porque un sitio lento encarece cada clic que después compres.
Analítica y eventos de contacto configurados antes de publicar, no después. Sin eso no hay forma de saber si el sitio funciona, y las campañas que le conectes van a optimizar hacia el dato equivocado.
Qué mantiene vivo el sitio, qué lo rompe, cómo se verifica que sigue funcionando y a quién llamar. Más una fecha de revisión agendada. Si no tiene fecha de revisión, no está entregado: es un proyecto que se queda «casi terminado» para siempre.
No son promesas: son fallas concretas, con causa conocida y forma de comprobar que quedaron.
Se audita y se repara sobre el sitio que ya existe, sin rehacerlo: imágenes, caché, código y hosting hasta dejar las métricas de velocidad en verde. Si el sitio está tan mal construido que sale más rápido rehacerlo, te lo digo en vez de cobrarte la reparación.
Casi nunca es culpa del formulario. Un solo error en la página detiene todo lo que venía después, formulario incluido, y explica por qué fallan cosas que no parecen tener relación entre sí. Se aísla, se nombra el elemento responsable y se repara.
El desbordamiento en celular se mide, no se discute: se corre la página en pantalla de teléfono real y sale señalado qué elemento la está empujando. Deja de ser opinión y pasa a ser una línea que se corrige.
Productos que el cliente configura a su gusto, venta de boletos con validación en la puerta, campos especiales, precios por tipo de cliente para ecommerce B2B o mayoreo, integraciones raras. Cuando la plataforma no lo hace de fábrica, se programa.
Sitios que hay que mover de un hosting lento, de una plataforma que se quedó corta, o de un proveedor con el que ya no hay conversación. Se migra sin perder posicionamiento y con las direcciones viejas redirigidas, que es lo que casi siempre se olvida.
Están en línea ahora mismo. Ábrelos, mídelos y júzgalos tú. Los proyectos en curso no se publican hasta que están en producción.
Tienda en línea con catálogo activo, conectada a herramientas de analítica.
jaztea.com.mxComercio electrónico con producto personalizable: el cliente sube su foto o su texto y la pieza se fabrica a la medida.
lasercraftmx.comSitio de servicios con estructura clara de oferta, formularios de contacto y arquitectura pensada para buscadores desde el inicio.
cleansy.mxSitio inmobiliario con estructura orientada a captura de prospectos y campañas de publicidad.
cotojade.comSitio para un servicio financiero especializado, con enfoque en captura de prospectos.
optimizatupension.comSitio para negocio gastronómico local, optimizado para móvil y preparado para crecer hacia venta en línea.
aispuropollos.comSitio de marca personal con identidad visual cuidada y estructura preparada para crecer en buscadores.
elijovivirbonito.com.mxDos sitios rescatados de hosting compartido lento y movidos a servidor administrado, sin perder posicionamiento. Los nombres te los doy en la junta: no publico clientes sin permiso.
Antes de venderte uno nuevo, hay que saber qué está fallando en el que ya pagaste.
Se prueba el camino completo que recorre un prospecto hasta pedirte cotización, y se te entrega la lista de dónde se está fugando, en orden de qué reparar primero.
Tres puntos de partida según qué tan lejos llegue el proyecto.
Una sola página enfocada en convertir, para campañas, lanzamientos o un servicio específico. También sirve como micrositio.
Tu primera tienda en línea, sin mensualidad de plataforma. Funcional, rápida y con espacio para crecer.
Cuando la plataforma no hace lo que tu negocio necesita: producto configurable, boletos, campos especiales, precios por tipo de cliente.
Conexión con el sistema administrativo o el inventario que ya usas, tableros de control, envío de datos entre plataformas, flujos a la medida. Se cotiza según el alcance, después de revisar con qué hay que hablar y qué permite ese sistema. Si lo que necesitas es más una aplicación web que un sitio, eso vive en sistemas operativos a la medida.
Todos los importes son en pesos mexicanos y no incluyen IVA. Los montos son referenciales: el presupuesto final sale del levantamiento de requerimientos. No incluyen costos de terceros como hosting, dominio o licencias.
No siempre hace falta un proyecto completo. Toca cada uno para ver qué incluye.
Entra solo a la sección donde están tus productos y la deja mostrando lo que vendes desde el primer segundo, sin tocar el resto del sitio.
Reestructura de la sección de producto con una franja por línea de negocio, visor navegable con imagen grande y miniaturas, alta de tus imágenes con su título comercial, y comportamiento en celular verificado por medición y no a ojo. Se cotiza por línea de producto, que es lo único que puedes contar tú mismo y lo que hace que el trabajo crezca. No es un rediseño.
Tienes una tienda que nadie usa para comprar porque vendes en sucursal o cotizas por WhatsApp. No estás apagando el catálogo: lo estás creando.
Los productos, fotos y categorías quedan intactos. Se ocultan precios, se quita el carrito, se eliminan las páginas de compra con sus redirecciones para no perder posicionamiento, y se abre la ruta de contacto por WhatsApp y formulario. Al terminar tienes un catálogo digital con vitrina completa y cero promesas que no cumples.
Sobre el sitio que ya tienes, sin rehacerlo. Google encarece los clics de los sitios lentos, así que esto se paga solo si compras publicidad.
Auditoría de imágenes, caché, complementos, hosting y código, hasta dejar las métricas de Core Web Vitals en verde y medibles en Google PageSpeed Insights. Si el sitio está demasiado mal construido para repararse, te lo digo antes de cobrarte: sale más barato rehacerlo.
Mover el sitio de un hosting lento, de una plataforma que se quedó corta, o de un proveedor con el que ya no hay conversación.
Copia completa, prueba en un entorno aparte antes de tocar el sitio vivo, migración con las direcciones viejas redirigidas para no perder posicionamiento, y verificación de que el correo del dominio sigue funcionando — que es lo que más se rompe y lo que nadie revisa hasta que un cliente reclama.
Si tu sitio captura datos por un formulario, hay obligaciones que cumplir. Es una pieza acotada y se resuelve en días.
Página de aviso de privacidad con responsable, finalidades y cómo ejercer derechos; liga visible junto a cada formulario y no enterrada en el pie; y dos casillas sin premarcar —una para aceptar el aviso y otra, separada y opcional, para recibir información comercial—. En todos los formularios del sitio, no solo en el de contacto. Lo que corresponda a tu giro en particular se revisa contigo, no lo afirmo yo.
Actualizaciones, respaldos, monitoreo y soporte. Con la documentación entregada desde el primer día, no como rehén.
La entrega de cualquier proyecto incluye el documento de qué mantiene vivo el sitio, qué lo rompe, cómo se verifica y a quién llamar. Eso es tuyo aunque no contrates mantenimiento: si mañana desaparezco, otra persona lo toma desde ahí. El mantenimiento es que esa vigilancia la haga yo cada semana en vez de tú.
Un sitio nuevo empieza sin visitas. La publicidad es la que le pone gente enfrente mientras el posicionamiento madura.
Ver publicidad digital →Cuando lo que necesitas se parece más a una aplicación web que a un sitio: cotizadores, inventario, control de asistencia, tableros.
Ver sistemas operativos →De qué sirve que el sitio genere contactos si se pierden en WhatsApp y nadie los atiende a tiempo.
Ver CRM y automatización →El texto que sale de cada episodio necesita dónde vivir, y es lo que hace que el sitio gane búsquedas sin pagar por cada visita.
Ver producción de podcast →Atiendo a empresas, negocios locales y proyectos personales en Culiacán y en todo Sinaloa. La oficina está en Colinas del Parque y si quieres conocerla antes de contratar, agendamos cita.
También trabajo a distancia con clientes de toda la república: levantamiento por videollamada, prototipos compartidos en línea y entrega digital. La mayoría de los proyectos se hacen así y funciona igual de bien.
Una landing page arranca en $8,500 MXN más IVA, una tienda en línea esencial en $12,000 y un ecommerce a la medida desde $40,000. El precio final depende del alcance: cuántos productos, qué integraciones, qué tanto se sale tu proceso de lo que la plataforma hace de fábrica. En el levantamiento sale el presupuesto exacto, sin sorpresas después.
En la que resuelva tu caso. Casi todo termina en WordPress o en Shopify, que son las dos con las que más trabajo, pero no estoy limitado a esas dos: si tu proyecto pide otra cosa, se usa otra cosa. La elección no la hago por gusto ni por costumbre — depende de tu modelo de negocio, de cuánto te va a costar operarlo cada mes durante años, y de qué tan a la medida necesitas la tienda. Y esa conversación la tenemos antes de cotizar, no después.
Sí, y para varios casos es la respuesta correcta. Hay constructores con plan gratuito o de mensualidad baja que sirven bien para una presencia sencilla, un portafolio o una primera prueba. Las limitaciones reales aparecen después: publicidad de la plataforma, dominio prestado, velocidad que no controlas y dificultad para mudarte el día que quieras crecer. Si estás en ese punto, no me contrates todavía — arranca gratis y me buscas cuando el sitio empiece a estorbarte.
Tres. Si necesitas una página sencilla para tener presencia y ya, un constructor de arrastrar y soltar te sale mejor. Si tu oferta todavía no está validada, valídala primero: un sitio no arregla algo que aún no le interesa a nadie. Y si esperas que el sitio traiga clientes solo, sin publicidad ni contenido, no va a pasar — uno nuevo empieza sin tráfico y construirlo toma meses.
Casi siempre es una de cuatro cosas: el sitio carga lento, la medición está mal configurada y no sabes qué está pasando, la estructura no está pensada para que alguien te contacte, o el formulario no está llegando a nadie. Para eso está el diagnóstico: se prueba el camino completo y sale la lista priorizada de dónde se fuga. Se entrega contrates o no la reparación, y si después la contratas, el diagnóstico se descuenta completo.
En la mayoría de los casos sí. Se auditan imágenes, caché, complementos, hosting y código hasta dejar las métricas de Core Web Vitals en verde, que es lo que Google mide y lo que encarece tus clics cuando está mal. Si el sitio está tan mal construido que repararlo cuesta más que rehacerlo, te lo digo antes de cobrarte la optimización.
Casi siempre conviene tener las dos, y no apagar la que ya te funciona. El marketplace te da tráfico desde el día uno; la tienda propia te deja el cliente, el dato y el margen, y te permite volver a venderle a quien ya te compró en vez de pagar otra vez por alcanzarlo. La ruta que recomiendo es construir la tienda propia en paralelo y empezar a mover ahí a quien ya te conoce, sin cortar la fuente que hoy vende.
Una landing page entre 1 y 2 semanas, una tienda esencial entre 2 y 4, y un ecommerce a la medida entre 4 y 8 según el alcance. El calendario te lo doy en el levantamiento con fechas reales. Lo que más recorre un proyecto no es lo técnico: son los textos, las fotos y los accesos que faltan. Por eso se piden desde el día uno con fecha, y si algo se atrasa se recorre esa parte del calendario y te aviso.
Sí. El dominio, el hosting y el sitio quedan a tu nombre desde el primer día, y la entrega incluye la documentación de cómo funciona. Si un día quieres cambiar de proveedor, no necesitas pedirme permiso ni volver a empezar.
Sí, en toda la república. Levantamiento por videollamada, prototipos compartidos en línea y entrega digital. La oficina en Culiacán está para quien prefiere reunión presencial.
De esa conversación sale si te conviene un sitio nuevo, una reparación de lo que ya tienes, o ninguna de las dos. Y si es ninguna de las dos, te lo digo.
Esa conversación no se cobra. El diagnóstico documentado sí, y te digo cuánto antes de empezarlo. Lo que no hago es armarlo gratis con la esperanza de que después contrates.
Dime qué te está estorbando del sitio que tienes. Te respondo en menos de 24 horas.